• 360 g de pasta
  • Agua para la cocción
  • Queso Parmesano rallado
  • Mantequilla
  • Sal
  • Pimienta (opcional)

Cocer la pasta en abundante agua con sal.

Dejarla al dente y escurrirla.

Mezclarla en una fuente con la mantequilla y el queso rallado e incorporar un poco del agua si fuese necesario.

Añadir pimienta recién molida si se desea.

Servir caliente con más queso rallado aparte.

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