• 1 kg de pimientos verdes italianos
  • Aceite de girasol
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 3 o 4 ajos
  • Sal

Lavar y secar los pimientos, desvenarlos y despepitarlos.

Pelar los ajos y filetearlos.

Calentar el aceite de girasol en una sartén grande y freír los pimientos.

Escurrirlos bien del aceite.

En un tarro de cristal esterilizado, colocar una capa de pimientos y una capa de ajos hasta completarlo.

Presionar bien los pimientos y cubrir con el aceite de oliva y cerrarlo.

Conservar en la nevera hasta el uso total o parcial, manteniéndolos siempre cubiertos de aceite.