• 180 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 12 tomates secos

Poner los tomates con el aceite en un tarro de cristal, cerrarlo y rehidratarlo durante el tiempo indicado.

Escurrirlos y picarlos lo más fino posible.

Poner todo en la batidora y triturarlo hasta conseguir una crema ligera.

Pasarlo por un chino y conservarlo hasta su uso en un lugar al abrigo de la luz y de la humedad.