• 450 g de zanahorias peladas
  • 1 limón
  • Canela
  • 100 g de azúcar
  • Agua para cocer

Pelar las zanahorias, trocearlas y cocerlas en una cazuela con agua hasta que estén blandas.

Escurrirlas y reservar el agua de cocción.

En un cazo poner la zanahoria hecha puré y, si fuese necesario, añadir un poco de agua de su cocción.

Incorporar la ralladura de medio limón y todo el zumo, una pizca de canela y el azúcar.

Ponerlo en el fuego y dejar que se condense, teniendo en cuenta que una vez frío espesa más.

Verterlo en un bote de cristal esterilizado, cerrarlo y ponerlo boca abajo hasta que se enfríe.

Meterlo en la nevera y ya se puede utilizar.