• 250 g de fresas
  • 100 g de azúcar
  • Limón

Limpiar las fresas, quitarles las hojas y secarlas.

Cortarlas en trozos pequeños.

Ponerlas con el azúcar en una cazuela a fuego medio.

Remover con una cuchara de madera o silicona.

Cuando estén casi disueltas, añadir el jugo de medio limón y seguir removiendo.

Una vez que esté más compacto, ponerlo en un tarro esterilizado, taparlo y voltearlo verticalmente.

Dejarlo enfriar y dejarlo en la nevera hasta su consumo.