• 1 kg de mandarinas
  • 1 limón
  • 1 rama de canela
  • 300 g de azúcar

Lavar las mandarinas, pelarlas quitándoles la parte blanca, abrirlas por la mitad, limpiar la parte interior blanca, cortarlas en trozos pequeños y ponerlas en un bol.

Añadir el azúcar y el limón exprimido, remover y macerar de 30 a 45 minutos.

Triturarlo en la batidora con golpes cortos si se desea con tropezones o seguir triturando si se quiere más líquido.

Limpiar la piel de una mandarina, quitar las partes blancas y picarlas en tiras.

En una cazuela grande poner la mandarina batida, añadir la canela, las tiras de piel y, cuando empiece a hervir, bajar el fuego y mezclar con una cuchara de madera.

Mover de vez en cuando de 40 a 45 minutos según su densidad ya que espesa al enfriarse.

Retirar la canela, verterla en tarros esterilizados, taparlos y darles la vuelta para hacer el vacío.

Cuando esté fría meterla en la nevera.