• 300 g de pistachos enteros o 100 g pelados y sin sal
  • 1 diente de ajo
  • 175 ml de aceite de oliva
  • 40 g de queso Parmesano rallado
  • Pimienta negra recién molida
  • Sal

Pelar los pistachos, ponerlos en un bol con agua templada para retirarles la piel interior y secarlos.

Pelar el diente ajo y picarlo.

Pasar los ingredientes a la batidora, añadir el aceite y triturar hasta obtener una crema.

Añadir la sal y la pimienta recién molida, batir y comprobar de sal.

Batir hasta obtener la densidad deseada.

Meter en un bote de cristal y conservar en la nevera.

El queso se puede añadir al principio o a la hora de consumirlo y facilitar aquellos que no lo pueden consumir

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