• Cabezas de ajo blanco
  • Aceite de oliva
  • Hojas de albahaca
  • Sal

Pelar los ajos y desechar los que estén dañados.

Introducirlo en tarros de cristal.

Lavar y secar las hojas de albahaca y ponerlas con los ajos.

Cubrir con aceite, salar, cerrar y agitar.

Dejarlo en un lugar fresco y seco durante el tiempo de reposo.

Una vez abierto guardarlo en el frigorífico.

Se puede emplear crudo entero, picado o laminado en platos fríos y también para preparar otros guisos en caliente.

También el aceite usado en su elaboración es aprovechable para aromatizar ensaladas, marinados, patatas asadas...

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