• 500 g de harina
  • 125 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 200 ml de vino blanco seco
  • 10 g de sal fina
  • 5 g de guindilla molida
  • Agua para la cocción

Poner los ingredientes en un bol y amasarlo hasta lograr una pasta homogénea y elástica.

Hacer una bola, cubrirla con un paño y dejar que repose en un lugar fresco durante el tiempo indicado.

Hacer bolitas de unos 7 o 9 g, alargarlas hasta unos 6 o 7 cm y unir las puntas para formar unas rosquillas.

Depositarlas extendidas sobre la mesa de trabajo.

Hervir agua en una cazuela y cocerlas en tandas de una docena.

Retirarlas con una espumadera cuando floten y ponerlas en una bandeja forrada de papel de cocina.

Colocarlas en una bandeja de horno forrada de papel vegetal y hornear el tiempo indicado o hasta que se doren.

Sacarlas y dejar que se enfríen.

Se puede sustituir la guindilla, por hierbas aromáticas, pimienta, cúrcuma...